«¿Sabes lo que es un beso?» preguntó Wendy pasmada.
«Lo sabré en cuanto me lo hayas dado,» le contestó. Y, para no herirle, Wendy le dio un dedal.
«Y ahora, ¿te doy un beso yo?». Dijo él.
Y ella replicó con cierto remilgo: «Si lo deseas».
Perdió bastante dignidad al inclinar la cara hacia él, pero él se limitó a ponerle la caperuza de una bellota en la mano, de modo que ella movió la cara hasta su posición anterior y dijo amablemente que se colgaría el beso de la cadena que llevaba al cuello. Fue una suerte que lo pusiera en esa cadena, ya que más adelante le salvaría la vida.




















Abel –
Este Beso es el regalo que siempre llevo, es parte de mi. Las joyas que esta marca diseña se convierten en algo mas que joyas. Se convierten en símbolos que día a día necesitamos. Es un placer tener algo tan mágico cerca de mí.
Teresa (propietario verificado) –
Recibí atención personal y profesional en tiempo y forma. Muy buena impresión. Gracias!
Cristina (propietario verificado) –
Original, bonito y muy buena calidad
Miriam Durá Pinteño (propietario verificado) –
Para mí era un regalo especial, con un significado especial, hicieron que se convirtiese en una historia increíble. Se nota el cariño con el que se hace cada joya. El dedal es precioso. Muchísimas gracias por todo.